El contrato de distribución, conocido también como contrato, es un tipo de documento que marca las condiciones de la relación comercial entre dos partes: por un lado el distribuidor, quien se compromete a comprar y distribuir los productos de la parte principal en el territorio o zona geográfica de éste y por el otro el productor o fabricante.

Tipos de contratos de distribución

No existe un único contrato de distribución. El tipo de producto, las características que tenga, el uso que se le vaya a dar, el tipo de mercado al que va destinado pueden hacer que el contrato de distribución por el que se opte varíe notablemente.

Principalmente existen 3 tipos de contratos de distribución.

Contrato de distribución en exclusiva: es quizás el más común y es al que se suele recurrir especialmente cuando se trata de contratos de distribución internacionales en los que el distribuidor no puede vender productos de la competencia.

Contrato de distribución selectiva: a diferencia del anterior, en este caso el distribuidor sí puede vender productos de la competencia. Este contrato suele incluir algunas cláusulas como por ejemplo, que se necesite llegar a un número de ventas mínimas para continuar con la relación comercial.

Contratos de distribución intensiva: el objetivo principal de este contrato es intentar conseguir el mayor número de distribuidores posibles y alcanzar un mayor número de puntos de venta.

Características básicas

La mayoría de contratos de distribución deben de incluir los siguientes puntos para evitar que existan problemas en el futuro:

1.- Delimitación de los productos a distribuir.

2.- Exclusividad de territorio (en caso de que sea aplicable).

3.- Precios y actualización de los mismos.

4.- Mínimo de compras/ventas necesarias para mantener la relación comercial.

5.- Política de descuentos.

6.- Condiciones de devolución.

7.- Condiciones de pago.

Sin embargo, es muy importante aclarar que existe total libertad para ambas partes para establecer las condiciones que consideren.